martes, 10 de noviembre de 2009

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José Mariano de Michelena, fue Presidente provisional de México en el año de 1823 junto con José Miguel Domínguez, para sustituir al triunvirato mientras se efectuaban las elecciones presidenciales.
Nació en
Valladolid en el año de 1772. Se unió a las filas del ejército (Regimiento de Infantería de la Corona Española) donde obtuvo el grado de teniente; fue llamado a la Nueva España por el ejército local donde, en su estancia en Jalapa, Veracruz, conoció a un grupo de criollos inconformes con la Corona, con los cuales participó en la Conspiración de Valladolid (Ahora Morelia) en 1809.
Fue hecho prisionero en Valladolid, pero obtuvo su libertad ante la corte, alegando que su objetivo era restituir el gobierno de la Nueva España a
Fernando VII, quién en ese entonces se encontraba derrocado por Napoleón.
Cuando las autoridades virreinales tivieron conocimiento del movimiento de
Miguel Hidalgo y Costilla, Michelena fue remitido como prisionero a San Juan de Ulúa y más tarde exiliado a España, ya que se le consideraba un elemento peligroso para la pacificación de la Nueva España.
Con la consumación de la Independencia mexicana decidió regresar a México en 1821. Fue diputado del Congreso Constituyente, pues, fue un Insurgente que contribuyó a la Independencia de México, interviniendo así en el destierro de
Agustín de Iturbide o “Agustín I de México” que quería formar un imperio autoritario.
Al asumir el poder
Nicolás Bravo fue nombrado Ministro en el Reino Unido, además de ser representante de México en el Congreso de América convocado por Simón Bolivar en Panamá.
Como liberal, creó el rito Yorkino de la masonería.
Retirado de la Política descansó en su Hacienda en
Uruapan, Michoacán, donde introdujo por primera vez el café en México, con plantas traídas de Moca, en Yemen.
Murió en México en 1852.



Mariano quevedo ---> PENDIENTE. (buscando información...)


Juan Aldama (
1774 - 1811) fue un insurgente mexicano que participó en el proceso de Independencia de México. Nació el 3 de enero de 1774 en San Miguel el Grande, actualmente San Miguel de Allende, Guanajuato. Fue hermano de Ignacio Aldama así como tío de Mariano y Antonio, también insurgentes. Al comenzar la Guerra de Independencia de México era capitán en el regimiento de caballería de las milicias de la reina y aunque residía en San Miguel el Grande, asistía a las juntas que los conjurados tenían en Querétaro.
Al descubrirse la conspiración, Aldama abandonó San Miguel para dirigirse a
Dolores al encuentro de Miguel Hidalgo e Ignacio Allende con el propósito de informarles lo que estaba sucediendo; así, al amanecer del día 16 de septiembre participó en el grito de insurrección.
En
Celaya fue nombrado Mariscal y con el grado de teniente coronel participó en la Batalla del Monte de las Cruces. Con la victoria, y al igual que Ignacio Allende, creyó conveniente avanzar con sus tropas sobre la capital. Acompañó a Ignacio Allende en la Batalla de Guanajuato y participó en la Batalla del Puente de Calderón. Marchó junto con los otros insurgentes hacia el norte del país, proponiendo ir a Estados Unidos con el fin de enviar elementos de guerra.
Aldama permaneció junto a Allende durante toda la campaña hasta que fue hecho preso en Acatita de Baján junto a los demás caudillos de la revolución. Fue uno de los exceptuados por el indulto del virrey, que había puesto precio a su cabeza. Conducido a
Chihuahua, fue juzgado y condenado a la pena capital, siendo fusilado el 26 de junio de 1811 en compañía de Allende, Mariano Jiménez y Manuel Santa María.
Sin embargo, no fueron sus muertes suficiente para el virreinato y su cabeza, así como la de los dos primeros que le acompañaron a la muerte y la del propio Hidalgo fueron conducidas a
Guanajuato y colocadas en jaulas de hierro en cada uno de los ángulos de la alhóndiga de Granaditas, de donde se retiraron en 1824 para enterrarlas junto a sus cuerpos bajo el altar de los Reyes en la Catedral de la Ciudad de México. Hoy sus restos reposan en la Columna de la Independencia en la Ciudad de México



José Mariano de Abasolo (1783-1816). Nació en el pueblo de Dolores, en Guanajuato, cuna de la independencia de México. Servía como capitán en el regimiento de Dragones de la Reina, que guarnecía la villa de San Miguel, cuando la conspiración de Querétaro comenzó. En esta conspiración se planeaba la insurrección para derrocar al gobierno virreinal e independizar a México. Durante 1809, algunos mexicanos (entre ellos Abasolo) iniciaron otra conspiración en la ciudad de Valladolid (actualmente Morelia, en el estado de Michoacán), en la que participaban militares de alto rango, ente ellos José María García Obeso, José Mariano de Michelena, José María Abarca e Ignacio Allende, entre otros.
Esta conspiración continuó hasta diciembre del mismo año, cuando fue descubierta por el gobierno virreinal, el cual se dio a la tarea de aprehender a los principales colaboradores de estas reuniones, quedando los demás en libertad. Allende y Abasolo quedaron en libertad, por lo que siguieron conspirando, pero esta vez en Querétaro, en casa del corregidor
Miguel Domínguez y de su esposa Josefa Ortiz de Domínguez. Abasolo había sido invitado a estas conspiraciones por Ignacio Allende, quien tenía cierta influencia sobre él. A esta segunda conspiración, Allende invitó a otros dos militares: Juan Aldama y Joaquín Arias. Este último terminaría por traicionar a sus compañeros informando a las autoridades acerca de estas reuniones secretas.
Abasolo fue siempre leal a Allende y a los insurgentes. Gozaba de buena posición económica, y ayudó principalmente con fondos a la causa insurgente, ya que no realizó grandes acciones militares en la lucha armada. Cuando, en la madrugada del 15 de septiembre de
1810, en el pueblo de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla inició la guerra de Independencia, correspondió a Abasolo, al mando de una pequeña tropa, apoderarse de las armas y municiones que se encontraban depositadas en un arsenal, para ser repartidas entre los insurrectos.
De la ciudad de San Miguel (a donde los insurgentes se dirigieron primero, y donde Abasolo distribuyó las armas tomadas del arsenal), se dirigieron a
Celaya, ciudad que fue tomada sin la menor resistencia por parte de los españoles. Fue en esta ciudad donde Hidalgo recibió el nombramiento de capitán general del ejército insurgente, e Ignacio Allende el de teniente general. Abasolo fue nombrado capitán, al igual que otros muchos dirigentes de la lucha. Poco después, la ciudad de Guanajuato fue asediada, y tomada tras una encarnizada lucha. La ciudad cayó en manos del ejército insurgente con la Toma de la Alhóndiga de Granaditas, el 30 de septiembre de 1810.
El ejército insurgente siguió con rumbo a Querétaro, pero desviándose a Valladolid, donde entraron tras pequeñas escaramuzas con el ejército realista. Después de unos días, Hidalgo salió con rumbo a la Ciudad de México, con el fin de tomarla. En esos momentos, el ejército insurgente constaba ya de 80,000 soldados. En Acámbaro, Hidalgo hizo algunos nombramientos: él quedó como generalísimo, Allende como capitán general,
Juan Aldama, Jiménez y Arias como tenientes generales; Ignacio Martínez, José Antonio Martítnez y Abasolo quedaron como mariscales de campo.
Abasolo tomó parte en los combates que Hidalgo dirigió en el
Monte de las Cruces, Aculco y el Puente de Calderón. En este último enfrentamiento, Hidalgo fue derrotado por el ejército realista al mando del virrey Félix María Calleja. A causa de esta derrota, Hidalgo, escapó hacia el norte del país, para convocar más adeptos a la causa y solicitar ayuda de Estados Unidos. Pero el 11 de marzo de 1811, en Acatita de Baján (en el estado de Coahuila), fueron aprehendidos todos los líderes insurgentes, entre ellos Abasolo. Hidalgo, Allende y otros más fueron sentenciados a muerte y fusilados, pero Abasolo no fue condenado, sino enviado a España en calidad de prisionero. Fue encarcelado en el castillo de Santa Catalina, en Cádiz. Allí permaneció hasta su muerte, ocurrida el 14 de abril de 1816.

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